EN LA UNIVERSIDAD PONTIFICIA BOLIVARIANA HAY UN EXTERMINIO SINDICAL



 

A raíz de la no renovación del contrato del trabajador Alonso Cárdenas, se conocen las políticas antisindicales y de persecusión que desarrolla la administración de la Universidad Pontificia Bolivariana en Bucaramanga. Esta institución privada, al igual que cualquier otra entidad en Colombia, está obligada a respetar el derecho de organización, asociación sindical y expresión, protegidos por el derecho internacional de los Derechos Humanos.


Columna de opinión del Departamento de Derechos Humanos de la CUT Santander


28 de marzo de 2022


La Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) se define a sí en sus estatutos como una Institución creada por la Iglesia Católica resultado de la misión pastoral de la misma dentro de suyas finalidades están el avance científico, la investigación, enseñanza, extensión y los servicios se salud, además de propender por “ la formación integral de la persona y por lo mismo a su dignificación” (Estatuto General de la Universidad Pontifica Bolivariana, Artículo 1)


Esta Universidad de la Iglesia Católica surge en 1936 mediante decreto del Arzobispo de Medellín, lo cual debería hacerla exponente de los más altos estándares éticos y morales propios de la protección de la dignidad humana. Sinembargo, al revisar su historial reciente, se pueden observar repetidos casos de acoso laboral, censura, despidos injustificados y violaciones a los derechos laborales de sus trabajadores.


Tal es el caso del despido injustificado de 11 profesores en la sede de Montería en el año 2013, donde se denunció la deshumanización de la administración de esta universidad (https://www.eluniversal.com.co/regional/cordoba/demandaran-la-upb-en-monteria-por-despido-de-docentes-145297-FREU235347) Lo mismo que la cancelación de lso contratos de otro grupo de profesores de filosofía en la sede Madellín en el año 2019 (https://caracol.com.co/programa/2019/12/16/6am_hoy_por_hoy/1576507830_296593.html)


A estos casos, ahora se suma el de la persecusión sistemática en contra de trabajadores que hacen parte del sindicato ASINT o empiezan a organizarse en sus seccionales. A inicios de marzo de este año la CUT Colombia denunció cómo el pasado 17 de septiembre de 2021 la adminsitración de la UPB se negó a negociar el pliego de peticiones presentado por la organización sindical y emprendió acciones de acoso laboral, procesos disciplinarios sin justa causa, suspensión de funciones y pagos sin motivo alguno, y llamados de atención con copia a la hoa de vida de los trabajadores sindicalizados.


Pero más grave aún es que hayan sido despedidos directivos sindicales que gozan de fuero sindical, circustancial y estabilidad reforzada. Estas salvaguardas han sido creadas por la ley colombiana, defendidas por las altas cortes de justicia en fallos históricos que protegen los derechos de los trabajadores, y responden a compromisos internacionales del Estado colombiano en cuanto a la garantía de derechos humanos consagrados en los artículos 1, 16 y 26 de la Convención Americana de Derechos Humanos referidos a la libertad de expresión en el trabajo, libertad de organización sindical, derecho a la negociación colectiva y derecho a la huelga.


A pesar de lo avanzado por la humanidad en cuanto a la protección de los derechos humanos en contextos laborales, la Universidad Pontifica Bolivariana se ha dedicao a exterminar al Sindicato ASINT, actuando de manera contraria a los tratados internacionales de Derechos Humanos y la Constitución Política de Colombia.


La no renovación del contrato del trabajador Alonso Cárdenas Pinilla evidenció lo que actualmente ocurre en la Universidad Pontificia Bolivariana sede Floridablanca, bajo la rectoría del Presbitero Gustavo Méndez Paredes. Este compañero, entregó su fuerza de trabajo durante 23 años a esta institución sin tener considernación por el cáncer que afecta su salud, todo porque Alonso se atrevió a impulsar la conformación de la Subdirectiva Bucaramanga del Sindicato ASINT.


En los últimos días, también se ha conocido el caso de la trabajadora Marta López Parra quien se desempeñaba como secretaria de la Vicerrectoría Académica. Esta compañera también se atrevió a vincularse al Sindicato ASINT y el pasado 14 de marzo fue su últimos día de trabajo en dicha institución, en donde era reconocida por su compromiso y vocación de servicio a la comunidad educativa.


No se puede preogar el humanismo cuando al mismo tiempo se destruye la dignidad de las personas. No se puede hablar de amor al prójimo cuando se llevan a cabo acciones administrativas odiosas e inmorales que lastiman a las trabajadoras y trababajadores. No se puede pregonar la ética cuando en la administración de una universidad se viola sistematicamente los tratados internacionales de Derechos Humanos. Le exigimos a la Iglesia Católica colombiana y las Arquidiócesis de dicha comunidad que detengan el actual exterminio sindical en curso contra la organización sindical ASINT.

 

Foto: Sindicato ASINT

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