Columna de opinión Semanal del Departamento de Derechos Humanos de la CUT Santander.
4 de octubre de 2021
María Rodriguez nació en un barrio del nororiente de Bucaramanga, fue la única que pudo ser profesional gracias al esfuerzo de su madre y la educación pública universitaria que le dio su querida UIS. Después de algunos años, María no ha conseguido un trabajo fijo, pero sí la contratan ocasionalmente para dictar clases, realizar investigaciones y liderar proyectos educativos.
Por sus ingresos como profesional independiente, María debe pagarle a la DIAN el 10% de todo lo que gana. Además, nadie más que ella misma es quien debe pagar su seguridad social: salud, pensión, ARL y Caja de Compensación Familiar (el último mes pagó 460mil y no va a citas médicas porque la cuota moderadora sale más cara que la droga) Vaya sumando.
Además de eso, cada vez que a María le pagan sus cuentas de cobro o recibe plata en su cuenta bancaria, le cobran el 4 por mil: 3.700 por cada retiro. y toca así porque si no sale más caro tener la sucursal bancaria en el celular. Bueno, además de esto, María también paga, como todos los demás colombianos y colombianas, el IVA y otros impuestos, todos recaudados por la DIAN, para invertir en el desarrollo de Colombia, en teoría.
María ya se ha acostumbrado a pagar por todo, pero este mes de septiembre ha estado muy angustiada, pues según las cuentas de la DIAN ella debe 5 millones de pesos de declaración de Renta. María le paga además a un contador y éste le dijo que los de la DIAN le rastreaban y contabilizaban una cuenta Nequi, en la que ocasionalmente María recibe plata de comprar y vender cosas, hacer favores para su familia, plata del rebusque.
María está sumamente decepcionada. Pero la decepción es mayor cuando prende el televisor y se informa de una tal Pandora Papers, un reportaje periodístico en donde más de 200 medios de prensa le muestran al mundo cómo los super ricos de la política, el mundo empresarial y la farandula tienen sus grandes fortunas guardadas en paraísos fiscales como Islas Vírgenes Británicas, Islas Caimán, Suiza, Panamá, entre otros.
María está fuirosa: ¿o sea que la cuentas bancarias internacionales de los más ricos del mundo no son controladas por ninguna autoridad y por tanto no pagan ningún impuesto? ¿O sea qué pagan más impuestos las cuentas Nequi de los trabajadores y trabajadoras colombianos que “emprenden” y se la rebuscan? Pero más es la furia cuando se trata de políticos como el expresidente Andrés Pastrana, César Gaviria, la vicepresidenta Martha Lucía Ramírez, Enrique Peñalosa, la Ministra de Transporte, empresarios como Luis Carlos Sarmiento Angulo, Shakira y hasta el mismísimo jefe de la DIAN, entre 588 nombres de personajes colombianos.
Los más ricos de Colombia dicen que eso no es delito, ¿pero quién los va a investigar y acusar de algo: el fiscal de bolsillo Barbosa? Y así no fuera delito: ¿no es absolutamente inmoral, antiético y miserable que hagan grandes fortunas en Colombia y prefieran llevárselas a esconder en el exterior en lugar de supuestamente generar progreso invirtiendo en la economía nacional?
Colombia es como un barco, en el que las grandes mayorías trabajamos sin descanso para sostener este país, pero hay una horda de ratas que pusieron capitán y cada noche se comen todo, y lo que no pueden comer de una vez lo sacan del barco y lo mandan a tierra firme, esperando que cada vez que el barco amenace con hudirse, las mayorías trabajadoras lo saquemos de nuevo a flote. Las reformas tributarias, campañas políticas y leyes del congreso son las jugaditas de las ratas para hacernos creer que debemos trabajar más duro y contribuir con más impuestos, todo para engordar más sus fortunas. Pero tarde o temprano lograremos la cura para esta peste que carcome a nuestro lindo país para que se cumpla la promesa universal consignada en la declaración de los Derechos Humanos de asegurar la prevalencia de la dignidad humana, la superación de las abismales inequidadades y el acceso a la justicia.
Foto: colombia.as
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