EL PUEBLO HA SIDO EL HEROE EN EL PARO NACIONAL



Columna de opinión Semanal del Departamento de Derechos Humanos de la CUT Santander

7 de junio de 2021


La defensa de los Derechos Humanos ha implicado un esfuerzo permanente de los pueblos a lo largo del mundo por resistir a los atropellos y construir un proyecto de sociedad donde sea posible la dignidad.


Colombia no es la excepción, pues en los últimos años vimos cómo las víctimas levantaron su voz de manera persistente en la búsqueda por verdad, justicia y reparación. Recordemos las movilizaciones masivas y simbólicas que adoptaron el performance y el flashmob cuando los estudiantes de la MANE tumbaron la Reforma a la Ley 30.


También el país vio en los paros agrarios de 2013 y 2014 cómo los productores del campo levantaron la voz de múltiples maneras, sin permiso de nadie, y bloquearon las carreteras del país hasta que los escucharon.


Nadie esperaba en septiembre de 2020 miles de jóvenes rompieran el miedo a la pandemia y salieran en medio de una cuarentena a expresar su rechazo a la violencia policial que destruyó la poca confianza ciudadana en dicha institución.


Igualmente, en el desarrollo del actual Paro Nacional, al pueblo le ha tocado reinventarse, y no como dijo Duque. La gente aprendió que puede y tiene derecho a salir a las calles porque no hay otra manera de ser escuchada. Para esto, por iniciativa del mismo pueblo, han emergido Brigadas de Salud, Comités de Derechos Humanos, la Primera Línea integrada integrada por adolescentes bajo la inspiración de la Guardia Indígena, así mismo la Primera Línea Jurídica, múltiples colectivos y medios alternativos de comunicación y grupos culturales, todos en función de hacer fuerza para el Paro.


El mundo ha visto cómol os jóvenes hacen murales, se reunen en barras de fútbol y parches musicales, bailan cumbias en las avenidas, hacen plantones frente a los CAI y contra empresas como EXITO y los Bancos. En Santander, los vecinos de los peajes de Rionegro, Lebrija, Los Santos y El Playón se cansaron del abuso y obligaron a suspender sus cobros, recordando que cuando una ley es injusta es cuestión de moral no cumplirla.


En esta columna no apoyamos ni hacemos apología a la violencia; queremos resaltar el esfuerzo del pueblo que sí se ha reinventado y sueña con reinventar el país. Le ha tocado hacerlo para enfrentar la maquinaria de guerra y corrupción que se atornilló en el poder desde hace 20 años cuando vendieron el humo de la «seguridad democrática». El pueblo resiste y lucha para garantizar los Derechos Humanos; el que no se ha reinventado es Uribe y su secta salpicada de narcotráfico y apología al paramilitarismo a quienes la CIDH en su visita del 6 al 9 de junio debe empezar a procesar.


Foto: Pacifista.tv

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