EN LA DOCTRINA URIBISTA NO SOMOS PERSONAS SINO TERRORISTAS URBANOS

 

Columna de opinión Semanal del Departamento de Derechos Humanos de la CUT Santander

24 de mayo de 2021


La historia de Colombia ha estado marcada por la recurrente aparición del facismo justificante de la violencia ejercida por poderosos contra la población. En los 60 se hablaba de la amenaza comunista, en los 90 del narcoterrorismo, en los 2010 fue el castrochavismo y la ideología de género y ahora de la Revolución Molecular Disipada RMD.


En el año 2014 la editorial Oveja Negra publicó el libro “La Trampa del Elefante” firmado por Guillermo Rodríguez Martínez, cuyo prólogo fue elaborado por Álvaro Uribe Vélez. Según este texto, las FARC y el ELN “combinaban las formas de lucha” con lo que usaban movimientos sociales y partidos políticos de oposición para desestabilizar al Estado; luego de la desmovilización, los grupos insurgentes tomarían el poder con el apoyo del Foro de Sao Pablo.


La respuesta a este informe, fue una serie de cambios en la doctrina militar de las Fuerzas Armadas donde se considera la manifestación pública un peligro para la seguridad nacional. Por eso, todas las unidades militares conformaron grupos antimotines, ya que la guerra, después de la firma de acuerdos de paz, sería en las calles, contra el enemigo en su fase evolucionada: la ciudadanía.


Con los levantamientos populares en Chile se gestó otra teoría conspiranóica llamada la Revolución Molecular Disipada, inspirada por el chileno Alexis López. Esta persona es un entomólogo organizador del Congreso Nazi en Chile, quien no es reconocido por la comunidad de defensa de ese país como académico o investigador. Sin embargo, a Colombia lo ha invitado en dos ocasiones el rector de la Universidad Militar Nueva Granada, Luis Fernando Puentes.


Están intentando formar a todos los miembros de las Fuerzas Armadas en la doctrina de la Revolución Molecular Disipada. Esto se evidencia en las publicaciones del colegio de coroneles de colombia, en donde el tema es constante (revisar publicaciones “Revolución Molecular Disipada – explicación sociopolítica de nuestra violencia urbana" y "Algunas verdades sobre “la protesta pacífica” y su utilización como mecanismo de desestabilización socio-política")


¿Porqué todo esto es tan peligroso? Porque si bien en Colombia en teoría no hay delito de opinión sino libertad de pensamiento, la Teoría Uiribista de la Revolución Molecular Disipada afirma que no existen protestas sino una estrategia en desarrollo que busca generalizar el caos, donde células urbanas terroristas coaccionan al Estado una y otra vez hasta lograr la destrucción de las instituciones.


En la Doctrina Uribista no somos personas, ciudadanas y ciudadanos, en ejercicio de los Derechos Humanos y la Constitución, sino terroristas urbanos. Con este pensamiento forman a los comandantes de las tropas que salen a atender las demandas ciudadanas y la protesta social; además que para ascender los oficiales deben tener de amigos a los Congresistas amigos del gobierno, es decir, los uribistas. Cuado todo esto pasa, es natural que para la tropa sea normal usar armas de fuego, golpear, detener, humillar, bombardear, abusar sexualmente y hasta desaparecer manifestantes, ¿no ve que son el enemigo disfrazao de ciudadano?


Hasta que los grupos que tienen el poder político, económico y militar en Colombia no aprendan a escuchar los reclamos de los excluidos, y dejen de verlos como enemigos potenciales a los que se debe neutralizar o destruir, hasta que la gente rica de este país entienda que los conflictos sociales no se deben tratar aplicando la fuerza militar del Estado u organizando grupos de civiles armados; hasta que no cese esta paranoia de los poderosos y su tratamiento armado a la protesta, la paz anhelada seguirá siendo una utopía y no cesará la violación a los Derechos Humanos.

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