Manuela Betancur y Paola Cruz eran dos mujeres jóvenes como las demás de su misma edad en Santander; estudiantes UIS, activas en marchas y plantones contra la violencia hacia las mujeres. Su único error fue ser mujeres, lo que llevó a Argemiro Urrego a pensar que podía disponer de la vida de ellas cometiendo feminicidio.
El feminicidio fue reconocido por Colombia sólo hasta el año 2015, siendo definido como el acto de causar la muerte de una mujer por su condición de ser mujer o por su identidad de género. El asesinato de una mujer es feminicidio cuando lo anteceden:
a) relaciones familiares, íntimas, de convivencia, amistad, compañerismo, de trabajo entre la víctima y el victimario, o cuando este venía perpetrando un ciclo de violencia física, sexual, psicológica o patrimonial;
b) presiones y acciones de dominio sobre el cuerpo, vida, sexualidad y decisiones de las mujeres;
c) aprovechamiento de relaciones de poder ejercidas sobre la mujer;
d) actos de violencia doméstica, familiar, laboral o escolar;
e) la privación de la libertad y comunicación de la mujer.
No todo asesinato de una mujer es feminicidio, pero muchos asesinatos de mujeres han ocurrido en nuestro país porque hombres ejercen un poder jerárquico que las deja en condición de inferioridad. Para los feminicidas, las mujeres son objetos sin Derechos Humanos.
Ayer 7 de febrero se cumple un año del asesinato de Paola y Manuela. Así como ellas, en 2020 fueron asesinadas 227 mujeres y en los 13 primeros días de 2021, fueron asesinadas 16 mujeres en Colombia, dentro de ellas, una niña de 11 años en Guapi (Cauca) y otra de 4 en Aguadas (Caldas).
A pesar de las experiencias positivas de resistencia de las mujeres a las violencias machistas, aún queda mucho camino por recorrer en la garantía de los Derechos Humanos de las mujeres. El Estado colombiano se niega a ratificar el Convenio C190 de la OIT sobre violencia y acoso laboral contra las mujeres, a pesar de las denuncias que abundan contra patrones y jefes abusivos y violadores. En memoria de todas las compañeras víctimas, en nuestros sindicatos debemos asumir una postura de apoyo y respeto al liderazgo de las mujeres, ya que el pendiente histórico con los derechos del género femenino es monumental.
Departamento de Derechos Humanos CUT Santander
Foto: @lizethjuliana6 contagioradio.com

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