MENSAJE DEL DEPARTAMENTO DE DERECHOS HUMANOS EN EL DIA NACIONAL DE LAS VICTIMAS


Este día es un homenaje de lucha y resistencia a todas estas compañeras y compañeros que abrieron el camino por el que nosotros debemos continuar.

Recordemos en este día lo que significó Jorge Eliecer Gaitán. Hagamos lo justo para decirles con confianza a nuestros líderes asesinados y desaparecidos que su semilla no cayó en terreno estéril porque sus sueños, sus proyectos y luchas siguen vigentes hoy más que nunca.

Organicemos los Comités de Derechos Humanos en nuestros sindicatos y organizaciones sociales. Preparémonos para la lucha por hacer valer nuestros Derechos. 

Sólo la unidad del pueblo, la lucha contra este gobierno de narcotraficantes y paramilitares, y un cambio en el modelo económico, nos permitirá el disfrute de los Derechos Humanos y la vida en condiciones de dignidad.


Con ocasión del día Nacional de las Víctimas, la columna semanal de opinión del Departamento de Derechos Humanos reproduce a continuación el mensaje que transmitimos en la manifestación pública del pasado 9 de abril en Bucaramanga:


Santander, Colombia, 9 de abril de 2021


¡Por nuestros muertos, ni un minuto de silencio, toda una vida de lucha y resistencia!


Hoy se cumple un año más del asesinato de Jorge Eliecer Gaitán y por eso lo hemos dedicado en Colombia a homenajear y conmemorar a las víctimas de la violencia. Ya son 73 años de este crimen que truncó la esperanza de un cambio.


En aquel momento, quedó demostrado que los sectores en el poder no están dispuestos a que Colombia cambie. La injusticia y las matanzas se acrecentaron; nunca hubo democracia. 

Un puñado de familias gobernó a Colombia y amasó fortunas explotando a la clase trabajadora. Nunca se ha podido hacer oposición en este país ni reclamar nuestros derechos.


73 años después, la historia ha cambiado muy poco, más bien ha empeorado. Además de la violencia de la burguesía tradicional, ahora debemos soportar a los narcotraficantes y sus empleados en los partidos políticos y gremios económicos.


Ellos se oponen a la paz, porque han nacido de la violencia del narcotráfico, del despojo de tierras, la extorsión y el saqueo contra el pueblo. Ellos mienten, roban y asesinan.


De alguna manera todos hemos sido víctimas. Durante los últimos 100 años los sindicatos hemos sido las víctimas preferidas por los dueños de las empresas, narcotraficantes, cuerpos de seguridad del estado y paramilitares.


Hay gente que dice: es que los sindicatos no hacen nada, es que son débiles, es que son muy poquitos. ¿Por qué en Colombia a diferencia de otros países del mundo no hay casi sindicatos? Porque los dueños del poder económico, los militares y los narcotraficantes nos han asesinado.


Entre 1981 y 2011 en Colombia han asesinado más de 3mil sindicalistas. Entre 1986 y 2007 han cometido más de 8mil hechos de violencia contra sindicalistas, que incluyen desplazamientos, torturas, amenazas, desapariciones, atentados...


Los sindicatos hemos estado organizados y miren la violencia con la que nos han tratado. Si eso nos hacen a nosotros, ¿qué puede esperar el pueblo humilde y sencillo que muchas veces ni trabajo tiene, mucho menos organización o información sobre sus derechos?


El MOVICE ha denunciado que en Colombia hay 83 mil víctimas de desaparición forzada. La JEP ha contabilizado 6.402 falsos positivos. Del total de víctimas, 4 millones son mujeres, sometidas a todas las formas de violencia, tortura, abuso y humillación.


De alguna manera, todos somos víctimas de ellos, los que nos hicieron todo esto, lo que lo promovieron y permitieron, los que se beneficiaron. Por eso sabemos que no habrá paz en los corazones de la gente de Colombia, ni en general en este país hasta que no haya verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición.


Queremos que se reparen los sindicatos que destruyeron a punta de bala en Santander... que se restablezcan las organizaciones de mujeres borradas del Magdalena Medio... que se recupere el tejido social de los barrios donde entraron masacrando... 


Pedimos que se devuelva la tierra a la gente que desplazaron... que devuelvan los títulos mineros que se robaron en Santurbán... que le pidan perdón a las Juntas de Acción Comunal en los barrios y veredas donde torturaron y mataron a sus líderes.


Y sobre todo estamos pidiendo que el mundo sepa la verdad acerca de quiénes fueron los empresarios, políticos y militares que promovieron y se beneficiaron con toda esta violencia.


La verdad acerca del papel del Estado en el conflicto armado y la violencia es innegociable.


Las víctimas exigimos la recuperación de la memoria de nuestros proyectos de vida y los de nuestras organizaciones. Necesitamos contarle al mundo que en Colombia hubo un proyecto de vida que fue destruido por la violencia. Y esa memoria debe estar presente en las calles, en los edificios de las ciudades, en las plazas públicas, barrios y veredas, para que nunca se repitan estos hechos.


Las víctimas no estamos pidiendo nada más que dignidad, lo mínimo que tiene todo ser humano, nuestros Derechos Humanos.



No olvidamos y por eso hacemos un llamado a los gremios económicos y a los partidos políticos para que le cuenten la verdad al país y se comprometan a dejar de usar la violencia para tratar los conflictos laborales y sociales.


Los sindicatos tenemos derecho a protestar. Cada vez que pidamos respeto a nuestros derechos, no nos asesinen, no nos persigan, no nos desaparezcan, no nos amenacen.


Señores de las fuerzas de seguridad, militares y policías, no nos desaparezcan, no se junten con paramilitares para matarnos, torturarnos o desaparecernos; no nos hagan más montajes judiciales.


Este llamado va en memoria de: 


Carmen Elisa Nova, fiscal de Sitnraclínicas, asesinada por orden de directivos de la clínica Bucaramanga;


Expedito Chacón Rodríguez, fiscal de la Subdirectiva de Anthoc en el Socorro, asesinado;


Carlos Arturo Rodriguez, presidente de Usitras, desaparecido por la Quinta Brigada del Ejército;


Wilson Lesmes Serrano, Leonardo Amaya, Nilson Sierra y Lázaro Hernández, líderes sindicales desaparecidos;


Carlos Alberto Rodríguez, Carlos Jaime Rincón y Ricardo Ríos Serrano, de Sintraelecol, desparecidos;


Christian Roa, de Sintraunicol, desaparecido;


Isidro Caballero y María del Carmen Santana, desaparecidos por la Quinta brigada del ejército;


Manuel Gustavo Chacón, líder de la USO asesinado por la Armada;


Rafael Díaz Florez, Alexander Cardona Padilla, Gustavo Castellón Puentes, Luis Manuel Anaya Aguas,  Servando Lerma, sindicalistas de la USO, asesinados;


Antonio Hernández, líder sindical y asesor de Credhos;


Jairo Pimiento, revisor fiscal del Sindicato de Trabajadores del Municipio de Sabana de Torres, asesinado;


Eladio Rangel Ballesteros, integrante de Sintraestatales, desaparecido;


Y la lista sigue... Por los más de mil sindicalistas víctimas registrados entre 1980 y 2012 en Santander...


Este día es un homenaje de lucha y resistencia a todas estas compañeras y compañeros que abrieron el camino por el que nosotros debemos continuar.


Recordemos en este día lo que significó Jorge Eliecer Gaitán. Hagamos lo justo para decirles con confianza a nuestros líderes asesinados y desaparecidos que su semilla no cayó en terreno estéril porque sus sueños, sus proyectos y luchas siguen vigentes hoy más que nunca.


Organicemos los Comités de Derechos Humanos en nuestros sindicatos y organizaciones sociales. Preparémonos para la lucha por hacer valer nuestros Derechos. 


Sólo la unidad del pueblo, la lucha contra este gobierno de narcotraficantes y paramilitares, y un cambio en el modelo económico, nos permitirá el disfrute de los Derechos Humanos y la vida en condiciones de dignidad.


¡Viva la lucha de las víctimas!

¡Vivan la memoria y el ejemplo de nuestros líderes asesinados!

¡Vivan la unidad del pueblo en resistencia!

¡Viva la paz con justicia social!

¡Vivan los Derechos Humanos!


Close Menu