Columna de opinión semanal del Departamento de Derechos Humanos de la CUT Santander
15 de febrero de 2021
Entre 1984 y 2018 se presentaron 515.119 victimizaciones en el Magdalena Medio (UARIV), con lo que ésta es una de las regiones más golpeadas por la violencia, donde las víctimas son líderes, campesinos, mujeres, sindicalistas y defensores de derechos humanos. Por ejemplo, se tiene registro de más de 100 asesinatos de miembros de la USO, ocurridos entre 1983 y 2008; en Puerto Wilches, sindicatos de la Palma Africana, como Sintrainagro y Sintrapalma, fueron exterminados mediante asesinatos y desapariciones.
¿Por qué tanta violencia contra una región y sus liderazgos? La Comisión de la Verdad encontró que la violencia en el Magdalena Medio fue usada para despojar y acumular tierras en beneficio de la ganadería extensiva, plantaciones de palma africana y explotación minera. Sus tierras, el río Magdalena y el Petróleo, la hicieron apetitosa para quienes buscaron enriquecerse a costa de la violencia.
Tras 20 años de imperio de Palma Africana y ganadería extensiva, ahora el gobierno Duque y Ecopetrol intentan imponer proyectos de Fracking en Puerto Wilches, aun sabiendo que sus impactos negativos están probados. En Estados Unidos, está documentado el vínculo del Fracking con violencia, prostitución y tráfico de drogas. Además, investigaciones de Mercy International, han identificado sus vulneraciones al derecho a salud, agua, alimentación, vivienda, acceso a información y participación pública.
¿Quiénes promueven el Fracking? El senador David Name realiza foros, reuniones y lobby a favor. En Santander, el Representante a la Cámara Edwin Ballesteros fue el impulsor de una “socialización” del Fracking en Puerto Wilches el pasado 11 de febrero. Name es uno de los caciques del Caribe, que ha controlado la autoridad ambiental Corpomagdalena, y su tío David Name Terán está vinculado al caso de corrupción “Pulgar”. Edwin Ballesteros está siendo investigado por corrupción en el contrato del acueducto de Landázuri cuando fue gerente de la ESANT.
El Fracking está salpicado de corrupción y violencia. En Santander no ha empezado y ya vulnera los Derechos Humanos: en noviembre pasado, 18 líderes socioambientales de la región fueron amenazados por oponerse a este tipo de proyectos.
El Estado colombiano tiene una deuda histórica de verdad, justicia y reparación con el Magdalena Medio; debe pagarla en lugar de violentar con estos proyectos. Las organizaciones sindicales rechazamos el Fracking y llamamos al pueblo de Santander a luchar y ejercer resistencia frente a este atropello a la naturaleza, el río magdalena y los derechos humanos.
Departamento de Derechos Humanos CUT Santander
Foto: Centroprodh.org

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