Columna de opinión de la presidenta de la CUT Santander - Nohora Stella Villamizar Rivera
8 de agosto de 2023
En América Latina, la historia de la democracia ha estado plagada de oscuros episodios en los que la esperanza del cambio ha sido truncada por golpes que utilizan diversas estrategias para desestabilizar y socavar la voluntad popular. Una fórmula recurrente ha sido la combinación de mentiras en los medios de comunicación, procesos judiciales sesgados y la demolición de instituciones mediante acciones de los Congresos Nacionales que distan de representar a la verdadera voz del pueblo.
Así lo aplicaron en las destituciones hechas con violencia institucional contra Lugo en Paraguay, Lula y Dilma en Brasil, Zelaya en Honduras, Pedro Castillo en Perú, Correa en Ecuador, y es lo que han intentado contra López Obrador en México y Boric en Chile. La derecha latinoamericana tiene la costumbre de tomar el poder de manera fraudulenta cuando han perdido en las urnas,
Este patrón destructivo no es nuevo. A lo largo de décadas, desde los años 60 hasta los 2000, hemos sido testigos de cómo la derecha latinoamericana ha recurrido a todas las formas de lucha, incluyendo golpes militares, grupos paramilitares y represión violenta, para silenciar cualquier pensamiento alternativo. Han demostrado que no buscan coexistir en una auténtica democracia, sino consolidar su dominio.
En nuestro país, la historia no difiere. Colombia ha sido testigo de sangrientas décadas en las que los derechos laborales y sindicales fueron pisoteados en el afán de imponer la agenda de la derecha. Sin embargo, el último año ha marcado un hito. Por primera vez, la voz de la ciudadanía y las organizaciones sociales fue escuchada en la construcción del Plan Nacional de Desarrollo. Los pueblos indígenas, afrodescendientes, campesinos y otros sectores históricamente marginados han sido reconocidos como sujetos de derechos.
En este aniversario del primer gobierno popular en la historia de Colombia, celebramos logros concretos. Los sindicatos finalmente somos reconocidos como víctimas del conflicto armado, abriendo la puerta a la reparación integral por las violencias sufridas. Una Reforma Laboral se asoma en el horizonte, buscando restablecer el derecho a una jornada laboral justa y equitativa, rechazando las imposiciones previas.
A un año del gobierno del cambio contamos con la oportunidad de hacer una Reforma Laboral que restituya el derecho a tener una jornada laboral de 8 horas que inicie a las 8am y termine a las 6pm, y no como lo inventó Álvaro Uribe Vélez, que nos impuso jornada laboral diurna hasta las 9pm.
El papel de los trabajadores es clave en este proceso. Somos los motores del cambio que tanto anhelamos. Contamos con una Ministra del Trabajo que representa a los trabajadores, no a los empresarios. Su propuesta de iniciar la jornada nocturna a las 6:00 p.m. y restituir la remuneración dominical al 100% refleja el compromiso con la justicia laboral.
La esperanza del cambio está viva. Los intentos de destruirla mediante mentiras y artimañas judiciales no prosperarán. Los trabajadores estamos llamados a mantenernos activos y vigilantes en la lucha por nuestros derechos en los centros de trabajo y en nuestros territorios. La transformación verdadera exige nuestra acción consciente y decidida. El llamado es a refrendar nuestro compromiso por una Colombia digna, justa y en paz, porque nunca como ahora volveremos a tener la oportunidad de cambiar la historia nacional.

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