LA CRECIENTE VIOLENCIA E IMPUNIDAD AMENAZAN LOS DERECHOS HUMANOS EN COLOMBIA



 

sólo la sensibilización de la comunidad internacional, la lucha y trabajo organizado de Derechos Humanos, permitirán su disfrute. Los trabajadores debemos defender ante las empresas la libertad de expresión y reclamo, el derecho a conformar sindicatos o el derecho a la salud. Para esto es necesario que cada sindicato cuente con su propio Comité de Derechos Humanos.


1 de febrero de 2021

Según la Jurisdicción Especial para la Paz [JEP], enero fue el mes más violento de los últimos años en Colombia con 6 masacres y 14 asesinatos de líderes: “cada 41 horas se registra el homicidio de un líder social”. Frente a esta violencia, desafortunadamente sólo hay impunidad pues el aparato de justicia es lento para investigar y juzgar.


Hace unos días, tras 16 años de proceso e irregularidades, fue condenado el agente del ESMAD que asesinó al joven Nicolás Neira en Bogotá, siendo este sólo 1 de 43 casos de asesinatos de manifestantes a manos de dicho cuerpo. Tras 14 meses, no hay justicia frente al asesinato de Dylan Cruz a manos del ESMAD; tampoco hay justicia frente a los 14 asesinados el 9 y 10 de septiembre pasados en protestas contra la brutalidad policial en Bogotá. En Santander, por ejemplo, el asesinato del estudiante de la UIS Jaime Acosta ocurrido en 2002 por un disparo en una protesta, sigue en la impunidad.


No se investiga ni condena autores materiales; tampoco se aclara la responsabilidad de mandos y gobernantes que dieron las órdenes. Del mismo modo, reina la impunidad frente al asesinato de líderes sociales, sindicales, indígenas, campesinos y de mujeres.


Como lo dijo el exfiscal Luis Gustavo Moreno, la Fiscalía hace mandados como “sicariato judicial y para ser chaleco antibalas de unos y para joder a otros”. Así mismo, los organismos de seguridad están contaminados de corrupción, permeados por intereses de grupos políticos y en algunos casos por el narcotráfico. A esto se refiere Salvatore Mancuso cuando la semana anterior afirmó: “las AUC fueron políticas de Estado, no fueron manzanas podridas”.


Por eso, sólo la sensibilización de la comunidad internacional, la lucha y trabajo organizado de Derechos Humanos, permitirán su disfrute. Los trabajadores debemos defender ante las empresas la libertad de expresión y reclamo, el derecho a conformar sindicatos o el derecho a la salud. Para esto es necesario que cada sindicato cuente con su propio Comité de Derechos Humanos.


El crecimiento de la violencia en Colombia es una problemática grave, por eso para disfrutar de los Derechos Humanos, es urgente la unidad de los sectores sociales y populares, ya que bajo el actual gobierno reina la impunidad.


Departamento de Derechos Humanos CUT Santander



*Foto: dejusticia.org
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